enero 19, 2009

Woody

Echo un vistazo a mi ordenador, y veo en su carcasa las ropas raída de Woody, el inolvidable juguete de Toy Story. El gris oscuro de la torre oculta la sombra de un chaleco, un sombrero y hasta una inicial pintada en la suela del zapato. Oigo el ventilador, tosiendo polvo de cinco años, desafiando los elementos para seguir funcionando, y recuerdo la voz hueca del vaquero de juguete. Me siento en la silla giratoria, toco levemente el monitor nuevo -el anterior sucumbió, fatigado de mostrarme millones de imágenes que, tristes o alegres, eran mías- y acaricio las teclas erosionadas para buscar un nuevo ordenador que comprar. Mientras me dejo tentar por los futuristas e hipnóticos diseños de Apple, Woody saca su orgullo, gruñe inquieto, llama mi atención, y me susurra que Buzz Lightyear y sus vuelos hasta el infinito pueden esperar unos meses más. Le miro, como el niño que resiste a tirar su viejo peluche, mientras imagino como quedará el nuevo juguete en su puesto. Me pregunto si podrían convivir, como Woody y Buzz.

Había descuidado la disquetera, una de las últimas de su especie, o la alfombrilla del ratón, que lleva casi cinco años sosteniendo mi muñeca mientras muevo el ratón por la pantalla. Tal vez sea ese el problema. Han vivido conmigo lo que son cinco años. Me han visto acertar y equivocarme. Creo que Woody me conoce ya demasiado. En todo caso, debería saber que nunca olvido a los buenos amigos. Que aunque pase el tiempo, y llegue Buzz Lightyear, para mí siempre será Woody. Y como es Woody el que me sirve para escribir, tal vez sean estas sus palabras. ¡Saluda, Woody!

2 comentarios:

Tramoyista dijo...

La música nos transporta a esa habitación donde estaba Woody, pero no nos transporta para ir con los juguetes sino con unos sentimientos, a través de Woody, de tus palabras llegamos a ellos, una vez más has conseguido hacernos llegar dodne ni el mayor escritor lo consigue. Simplemente genial una vez más.

Un perro madrileño dijo...

Pobre Woody... Seguro que lo acabas traicionando por las manzanas de la primera que te pase por delante... Shame on you!!!