octubre 13, 2008

Delfines

Cuba, 1999. Apunte breve sobre la historia de Elián González.

"Elián González partió desde Cuba con su madre, en busca de un futuro mejor. Viajaban junto a otras personas en una pequeña balsa, con Norteamérica en el horizonte. La balsa estuvo varios días a la deriva, hasta que todos perecieron. Todos, salvo el pequeño Elián, quien, agarrado a un salvavidas, quedó a merced de la mar. Días después, Elián fue rescatado por un barco de pescadores. Al relatar su historia, el pequeño afirmó haber sido acompañado por un grupo de delfines durante su sufrido viaje"

Nueva Zelanda, 2004. Noticia emitida por la BBC.

"En las aguas que rodean Nueva Zelanda, tres socorristas y la hija adolescente de uno de ellos se encontraban haciendo prácticas de submarinismo. Durante la inmersión, atisbaron la llegada de un tiburón blanco, que se acercó peligrosamente a ellos. Los cuatro submarinistas calcularon la distancia que les separaba de la orilla, pero se percataron que no había tiempo para escapar. Todo parecía perdido. De pronto, un grupo de seis delfines apareció de la nada y, durante 40 largos minutos, se interpuso entre ellos y el tiburón. No les abandonaron en ningún momento, ni siquiera para volver hasta la orilla"

Islas Galápagos, 23 de abril de 1987. Crónica recogida del libro "Andorra, entre alisios y tifones", de Avelino Bassols Llopart.

El yate "Andorra" navega próximo a las Islas Galápagos. Avelino Bassols Llopart, capitán del navío, dejó este testimonio en su libro "Andorra, entre alisios y tifones":

“Al acercarnos al archipiélago, la primera isla que debíamos encontrar era la de Tower o Genovesa, nombre dado por ingleses y españoles respectivamente. Según nuestros cálculos, la pasaríamos de noche, a unas 10 millas por estribor, por lo que no debíamos temer nada. Pero aquella noche, que era tan negra que daba pavor e íbamos muy tensos por ello, vimos de pronto que nos seguían varios delfines. El hecho es normal por estas latitudes, pero su comportamiento no lo era. Los delfines se movían de un modo extraño, refregaban su lomo contra el casco por estribor y emitían unos chillidos agudos y raros. Joaquín, que estaba de guardia en la rueda, Félix, que intentaba dormir en el interior, y yo, que trabajaba en la mesa de cartas, nos dimos cuenta del fenómeno y salimos a cubierta. En ese momento vimos con espanto que estábamos a unos escasos 50 m de unas rocas negras que se nos aparecían amenazadoras."

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Esta entrada adapta los testimonios emitidos en el programa "La Rosa de los Vientos", de Onda Cero, el 21 de septiembre de 2008.

1 comentario:

Tramoyista dijo...

Siempre hay historias qu eno simpresionan, y más de como animales ocmo los delfines ayudan a los humanos; son animales que nos sorprenden y que no dejaran de sorprendernos seguramente, y que cada vez que lo hacen a la vez nos dan una lección.